martes, 27 de enero de 2015

Pesadillas sin fin.



Fue entonces cuando se despertó de lo que pensaba que era una pesadilla, pero por desgracia era la cruel realidad, a la que estaba atada de manos y pies, la cual quería cambiar, pero no sabia ni como ni cuando.

Se levantó y lo vió, esas ojeras y esa sonrisa habitualmente forzada..

"Esa chica que antes era feliz, la que de verdad sonreía, no solo para aparentar algo que de verdad no era así, esa chica de ojos caramelo y pelo castaño, lo típico, nada del otro mundo, aunque a la gente ya le gustaba así, tal chica a dia de hoy es la que hace lo posible y lo imposible para verse como antes, bien de una vez por todas, la que con un retulador marca su cuerpo para diseñar como le gustaría ser, la que ya no tiene ese entusiasmo al ir de compras porque nada le queda bien o eso piensa ella aunque le digan lo contrario, la que nunca come delante de sus amigos por miedo o verguenza a que le digan cualquier cosa. -pensó."

Se quedó frente al espejo contemplando lo que más odiaba, ojalá pudiera dispararle, pero las balas desgraciadamente no atraviesan espejos. Le empezaron a caer lágrimas sin parar, aunque nunca le había gustado llorar, ni en público ni ella sola, supongo que no era mucho de expresar sus sentimientos, pero esa vez era invebitable, había algo que la hacía débil, ella misma. Se empezó a vestir como cada día, sin ganas, y lo que más le disimulara la figura, almenos así se sentía un poco mejor.

"Va, otra vez, sonrisa intacta, que no se den cuenta de que 'esa chica' de verdad no es así, un dia podrás volver a ser tu, algún dia.."

Sí, esa chica, esa chica de aquí, era yo.

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